Casa mediterránea

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El estilo mediterráneo, es como si nombre deja entrever, un homenaje al mar que baña las costas del sur de Europa y norte de África “de Algeciras a Estambul”, como dice la canción. Como tal, esta estética destila sol, agua salada, arena y piedra imprimiendo estas cualidades marinas de muchas y muy distintas maneras en sus espacios.

Como si esto fuera poco, la riqueza cultural y la diversidad de países con playas mediterráneas, le aportan a este estilo nuevos elementos y etnicidades que lo hacen aún más interesante. Una casa mediterránea nos hablará del mar, de las gaviotas, del sabor a pescado y los fuertes licores artesanales de la zona, pero también nos hará sentir alternativamente en España, en Marruecos, en Francia, Italia, Grecia y Turquía.

¿Cómo darle una impronta mediterránea a nuestra casa?
Para disfrutar de una casa mediterránea, antes debemos tener muy claras cuáles son las claves de este estilo, para crear un look identificable y creíble. La luz del sol es vital y es por ello que exceptuando el dormitorio, las ventanas no tienen ningún tratamiento que obstaculice la entrada de la luz natural o a lo sumo textiles livianos, como el algodón, por ejemplo. En las paredes el blanco es el gran protagonista, creando un fabuloso contraste con lo pisos de terracota o cerámica característicos de este estilo.

La textura en las paredes es importante y por ello no es poco común encontrarnos con piedras de la región en tonalidades beige o crema o paredes de yeso o adobe pintadas de blanco. Los techos con vigas de madera expuestas y un sabor rústico son muy comunes y le brindan mucho carácter al conjunto. Si bien la paleta es predominantemente blanca con tonos terrosos, toques de colores más vibrantes que nuevamente homenajean al Mediterráneo en azules profundos que van del marino al aguamarina, ocres y verdes nos recuerdan que imitar a la naturaleza siempre es un acierto. Siguiendo esta onda orgánica, los materiales más usados son la madera y las fibras naturales.

Los muebles se mantienen bajos, la decoración es sencilla y casi diríamos un poco espartana y el hierro forjado se hace presente en distintas presentaciones, ya sea en la decoración, mobiliario o puertas y ventanas. Los textiles se enfocan en almohadones y alfombrillas, en géneros frescos con motivos alegres. Detalles marinos por excelencia, como partes de embarcaciones o velas, recuerdos de pueblitos turísticos de la región o souveniers de alguna de sus playas pondrán el toque final.